viernes, 30 de enero de 2015

el amante

Un amante o una amante es una persona compañera que no está casada con su pareja, sobre todo cuando esta está ya casada. La relación es generalmente estable y al menos semi-permanente; sin embargo, la pareja no vive junta abiertamente. También la relación es generalmente, pero no siempre, secreta. Hay una implicación que puede ser una amante "mantenida", que el amante esté pagando por algunos de los gastos de subsistencia de la mujer.

Las amantes más conocidas e investigadas desde un punto de vista histórico son las amantes reales de los monarcas europeos, por ejemplo Diana de Poitiers, Barbara Villiers, Nell Gwyn y Madame de Pompadour. Sin embargo, el mantener una amante en Europa no quedaba limitado a la realeza y nobleza sino estaba difundido en rangos sociales más bajos. Todo aquel que pudiera costearse una amante podía tener una (o más de una), sin importar su posición social. Un comerciante opulento, o un joven noble podían mantener una mujer. Ser una amante era típicamente una ocupación para una mujer joven que, si es que era afortunada, podía llegar a desposarse con su amante o algún otro hombre de posición social elevada. La balada The Three Ravens (publicada en 1611, aunque posiblemente sea más antigua) exalta a la amante leal de un caballero asesinado, que entierra a su amante muerto y luego fallece de agotamiento, ya que se encontraba en avanzado estado de gravidez. Es de destacar que el compositor de la balada asigna este rol destacado a la amante ("leman" era el término comúnmente utilizado por aquella época) del caballero en vez de a su esposa. En las cortes de Europa, especialmente en Versailles y Whitehall durante los siglos XVII y XVIII, a menudo una amante tenía mucho poder e influencia. Un rey podía tener numerosas amantes pero tenía una única "amante favorita" o "amante oficial" (en francés, "maîtresse en titre"), como por ejemplo Luis XV y Madame de Pompadour. Las amantes de tanto Luis XV (especialmente Madame de Pompadour) y Carlos II ejercían gran influencia sobre sus amantes, y a través de la relación contaban con acceso a información secreta. Además de mercaderes opulentos y reyes, Alejandro VI es un ejemplo de un Papa que mantenía amantes, violando los votos de celibato impuestos por la iglesia católica.

Mientras que los extremadamente ricos podían mantener una amante por toda su vida (como por ejemplo Jorge II de Inglaterra hizo con "Mrs Howard"), aún luego de que ya no estaban conectados de manera romántica, ello no era la norma para la mayoría de las mujeres. En 1736, cuando Jorge II acababa de ascender al trono, Henry Fielding (en Pasquin) coloca en boca de Lord Place las siguientes palabras, "…pero, señorita, hoy todos mantienen y se es mantenido; actualmente no existe tal cosa como un casamiento, solo contratos de forma, y estos solo para mantener a las familias; pero luego el esposo y la esposa en un santiamén pronto tienen sus mantenidos."

Durante el siglo XIX, una época en que la moral se tornó más puritana, el tener una amante se hizo más circunspecto, pero por otra parte este recrudecer de la moralidad también producía un mayor deseo en un hombre por conseguirse una amante. Cuando un hombre de una clase superior se casaba con una mujer de igual rango, como era la costumbre, era probable que ella hubiera sido educada en la creencia de que el acto sexual era para la procreación en vez de para la recreación. Algunos hombres por lo tanto recurrían a una amante si querían una compañera femenina que fuera menos recatada.

A veces podía suceder que la amante no se encuentra en una posición financiera y social inferior que el hombre. Se sabe que Catalina la Grande fue amante de varios hombres durante su reinado; sin embargo, al igual que muchas mujeres poderosas de su tiempo, a pesar de ser una viuda libre para contraer casamiento, ella elige no compartir su poder con un esposo, prefiriendo mantener para sí el poder absoluto. En la literatura en la obra El amante de Lady Chatterley de D. H. Lawrence presenta una situación en la cual una mujer se convierte en amante del guardafauna de su esposo. Hasta fecha muy reciente, la situación en que una mujer tomaba un amante de una clase social inferior a la de ella era considerada mucho más escandalosa que la situación inversa.

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